Cuantas veces nos hemos preguntado ¿Cuál es el sentido de mi vida? Y alrededor de esta nos preguntamos ¿Quien soy? ¿Para qué soy? ¿Porqué existo?
Preguntas sin respuestas, pero lo importante de analizar sobre estas cuestiones que al menos una vez en la vida nos hemos hecho; es reflexionar sobre lo vivido y lo no vivido lo que alguna vez soñamos o anhelamos y saber sí estamos satisfechos con ello.
Para los que creemos en un ser supremo, a través del tiempo entendemos que tenemos una misión en la vida y que una vez cumplida partiremos de este mundo terrenal.
Sin embargo, sí crees o no en ser supremo o en una vida después de la muerte, la meta de la vida es la misma, porque estamos en este mundo para ser felices y bueno no te hablo de una felicidad constante. Te hablo de la felicidad que dan los instantes y que ese instante lo atesores como lo mejor de tu vida y entonces tendremos una vida llena de mejores momentos. Y que los dolores o tristezas de la vida no empañen los momentos felices, pues sí no creeremos que la vida está llena de dolor, tenemos que tratar de ser como aquellas personas que una en las peores adversidades pueden mostrar una sonrisa que ilumina su rostro.
Entonces cada uno de nosotros tene os que entrar a nuestro interior y buscar aquello que nos proporcione esa alegría y esas ganas de vivir, son tan diversos nuestros objetivos que por eso somos seres distintos, pero tal vez solo debe coincidir en algo buscar la felicidad, la propia y la de los que están cerca de nosotros, llámese familia, amigos, vecinos, conocidos o bien aquella que te encuentras en tu camino y que con una sonrisa tuya puedas cambiar su historia.
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